FIYI
Tranquilidad sí, dictadura también

Marie Biciloa
Fiyi es, según el ránking publicado, uno de los países más felices del mundo. ¿A qué se debe? Quizás sea por nuestro estilo de vida y cultura relajada. En Fiyi la vida parece tener otro ritmo. Como en cualquier lugar, hay gente no tan simpática, pero generalmente las personas son cercanas, amigables y hospitalarias. Intentan ayudarse unas a otras. Y es que los fiyianos tenemos, creo, un sentido comunitario más fuerte que el de los países occidentales, ya sea con referencia al pueblo, barrio, ciudad, iglesia o región.
Los fiyianos son, en general, gente alegre. Comparten sus vidas y, aunque esto pueda parecer extraño viniendo de mí, son bastante humildes. Suele ser fácil interactuar con ellos sin sentirse inseguro o extraño. Es un pueblo que se deja querer, lleno de gracia. Son felices juntándose para comer o beber kava, una bebida tradicional. Sea en una reunión familiar, en grupos de la iglesia, etc.
Estoy segura de que el clima y los paisajes ayudan a la felicidad de la gente. En algunas áreas llueve mucho, pero el clima es siempre templado y nunca se está demasiado lejos del mar, lo que personalmente pienso que tiene un efecto calmante. Además, una relación próxima con la tierra puede ser también fuente de felicidad. Mi familia disfruta cuidando el jardín que le dé los frutos con los que luego alimentarse. O yendo a pescar. Aunque mis padres vivan en la ciudad. A su vez, los indígenas tienen el derecho a la propiedad de la tierra, lo que da estabilidad y les deja libres de preocupaciones.
En Fiyi quizás la alegría lleva a la felicidad. Los fiyianos parecen contentos con cualquier cosa. Quizás no haya mucho más que pedir. Pero también pienso que esa actitud no siempre es positiva. Porque, ¿cómo estar satisfecho con la situación política actual? Desde el golpe de Estado de 2006, el país vive bajo un gobierno militar. Quizás esa relajación, o quizás la falta de motivación, ha significado la inexistencia de unidad para el cambio. La gente, aunque no esté contenta con la situación, no trabaja por el cambio político. Quizás lo hacen unos unos pocos, pero el resto están inactivos.

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