NIGERIA
Más que felicidad, esperanza

Patrick Friday
Me parece increíble que Nigeria figure como uno de los países más felices del mundo. Casi podría decir que los que han hecho este índice mienten. Solo un tanto por ciento muy bajo podría afirmar tal cosa en mi país: el gobierno, la familia del presidente y algunos de su etnia, y quizás los propietarios de bancos y hospitales.
Nigeria es uno de los países con más petróleo. Por tanto tenemos riqueza. Pero no vemos ni un céntimo de este dinero. Todo se lo llevan los países del norte y nuestro gobierno. Por eso no podemos ser felices.
De hecho muchos de nosotros abandonamos nuestro país, arriesgando nuestras vidas y encontrándonos solos, lejos de nuestra tierra, familia y amigos para poder encontrar trabajo en otro lugar. Si fuéramos tan felices no nos iríamos de Nigeria. Y que yo esté aquí, en España, me parece una prueba evidente y un argumento de peso para rebatir nuestra posición en este índice.
El dinero ayuda a dar la felicidad. Con él puedes obtener comida, puedes mandar a tus hijos a la escuela, puedes proporcionarles un techo, ropa para que se vistan. La mayoría de los nigerianos no tienen las necesidades básicas cubiertas. ¿Y nuestro país se considera uno de los más felices del mundo?
Lo que sí tenemos es esperanza. Mucha. Esperamos un mañana mejor que nos saque de esta miseria. Eso nos hace optimistas, y sonreír de vez en cuando. Estamos abajo de todo así que es más probable que las cosas vayan a mejor que a peor el día de mañana. En occidente, en cambio, el mañana tiene connotaciones negativas, tienen demasiadas cosas, y, por tanto, hay más miedo a perder todas. No se ve un mañana esperanzador: las condiciones empeorarán. Quizás eso sea lo que nos diferencia del resto de países. La esperanza, pero no la felicidad.

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