París, 1944

Margarita Rivière
Hoy estoy contenta de haber nacido, qué remedio, en España. Y no esta mal haber nacido en Barcelona y en 1944, o sea cerca del mar y en una generación interesante. Sin embargo, puestos a fantasear, a veces he lamentado no haber nacido en París, el mismo año de 1944, en una familia de clase media. En ese caso podría haber sido alumna de Pierre Bourdieu y de Edgar Morin, cultivar mi espíritu a fondo, mucho más allá de la ‘revolución’ del 68, en la cultura de la razón humanista. Lo cual incluye la posibilidad de trasladarme a Bolonia a seguir a Umberto Eco en sus trabajos de semiótica y luego a Chicago para colaborar en investigaciones sociales, por ejemplo, de Richard Sennet. El objetivo de ese trayecto habría sido el mismo seguido desde Barcelona: entender el mundo en que vivimos y la sociedad en la que estamos. La diferencia es que, en ese caso, hubiera gastado mis energías en un contexto menos árido para el análisis serio, que es el único que de verdad sirve para entender algo.
No me gusta quejarme y menos de cosas como esta: uno nace donde le toca. Punto. No está tan mal: este es el juego.

Revistas del grupo

Nuestra redacción

Publicidad