Turín, 1960

Ignacio Martínez de Pisón
Nací en Zaragoza en 1960. Es decir, nací en una ciudad mediana española en pleno franquismo. Si hubiera podido elegir, habría preferido nacer también en una ciudad de tamaño mediano, pero no en la España de Franco sino en cualquier democracia europea.
La primera que me viene a la cabeza es Turín, una de mis ciudades favoritas de Italia, también una de las que con más frecuencia he visitado.
Imaginemos el Turín de la época, con sus Vespas y sus Fiat Cinquecento (probablemente fabricados en el propio Turín, en la factoría que los Agnelli tenían en el barrio de Lingotto), con los turineses leyendo La Stampa en las terrazas del centro, con los escritores que formaban el consejo de la editorial Einaudi reuniéndose todas las semanas para decidir qué nuevos títulos publicarían…
Entonces, en los años sesenta, Italo Calvino o Natalia Ginzburg no serían para mí sino dos adultos más, pero me gusta pensar que en algún momento me cruzaría con ellos o me dirigirían la palabra en cualquier heladería y que años después recordaría con claridad y emoción el instante en que pasaron por mi vida.
Sí, Turín habría sido sin duda una buena ciudad para nacer.

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