Excesivas dependencias

Josep Maria Boixareu Vilaplana
Los países con una infraestructura económica sólida y equilibrada superan las crisis más rápidamente que aquellos asentados en sectores muy sensibles a las coyunturas. Este es el caso de España que, a pesar del progreso conseguido en el marco del sistema democrático, no ha consolidado una economía suficientemente diversificada que le permita superar con más facilidad crisis como la actual. Una dependencia excesiva del sector de la construcción y del turismo se traduce en un lastre difícil de aligerar, con graves consecuencias en el empleo, uno de los factores económicos y sociales más dramáticos por su componente humana. Francia es una de las grandes potencias turísticas del mundo, pero su excelencia, que no elitismo, en la gestión de este sector y su equilibrio en el conjunto de la economía le permite afrontar las crisis con mayores probabilidades de éxito.
Las crisis, por las consecuencias dramáticas apuntadas, requieren drásticas y rápidas decisiones, pero sin una política paralela a medio y largo plazo que contemple un horizonte estable para el empleo estaremos condenados al fracaso reiterado. Además, y por encima de cualquier política, es preciso que la ética impregne los sectores público y privado. La ética, que exige priorizar valores y decisiones, no está reñida con la eficacia, sino todo lo contrario, ya que implica rigor en la gestión. Sin ella no hay un futuro mejor.

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