Mejor contar por decenios

Luis Suñén
Al cumplir 60 años, de momento, no se siente nada de particular. Ya veremos cómo va la cosa según pase el decenio. Yo voy contando así, por decenios, a partir de los 30, que es cuando vi que esto no iba de broma. El de los 40 fue el decisivo, el que me hizo conocerme mejor. Los 50 han pasado como un silbo y han sido muchas cosas juntas. Y este año está siendo tan intenso en mi vida, que lo de mis 60 no es nada.
¿Qué he hecho? Pues trabajar, leer, escribir, viajar, escuchar música todo el rato, no ser cicatero con la vida, ser un poco tímido y por eso también quedarme corto a la hora de manifestar mis afectos. Ir haciendo una familia que me ha ido haciendo también a mí desde que me casé a los 23, que se dice pronto. Los veo ahora, me veo a mí mismo y creo que no lo hemos hecho mal del todo. Y mira que yo analizo.
Creo que ya he decidido lo que no haré nunca, para qué cosas soy incapaz y –aunque me falta todavía un punto de voluntad– en qué no debiera, definitivamente, perder el tiempo. Quedan para los 70, o los 80 si cuadrara, decidir qué libros ya no leeré nunca o que música no escucharé jamás a favor de lo que amo de veras y a lo que vuelvo siempre inevitablemente. Pero eso son pequeñeces al lado de lo de verdad importante.
Me gustaría ser cada día mejor persona, o madurar, si se quiere decir así. No enfadarme demasiado, templarme un poco, estar más a la altura de las circunstancias sean las que sean, ser capaz de dar todo lo que necesiten de mí los que me quieren y a los que quiero, especialmente una personita que acaba de nacer muy lejos. Todo eso sin darme cuenta, sin literatura barata. Lo tengo todavía un poco crudo, pero lo intentaré.

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